Transformación digital y mercado laboral: Smart Working

 

La emergencia sanitaria del Covid-19 ha acelerado el proceso de transformación digital que desde hace algunos años comenzó a desarrollarse en nuestro entorno. Esta transformación ha modificado algunas de las actividades más tradicionales de nuestro día a día como es el paradigma laboral.

Conceptos como smart working, teletrabajo o home office, han pasado a ser parte de nuestras vidas en apenas unos meses.

Ambos conceptos traen asociadas numerosas ventajas frente al trabajo tradicional, como el ahorro de tiempo y dinero en transporte, alquileres y/o compras de oficinas o espacios de trabajo, facilidad en la conciliación familiar, etc.

 

Pero, ¿cuál es la diferencia entre home office o teletrabajo y smart working?

 

Home office o teletrabajo

 

El home office o, en castellano, el teletrabajo es una modalidad de trabajo que lleva varios años introduciéndose en nuestro entorno como una alternativa que da solución al creciente problema de conciliación entre la vida laboral y familiar de los trabajadores a través del traslado del lugar de trabajo, ya sea al hogar o a otro lugar escogido por el trabajador Las principales características sobre las que se basa este modelo son el desarrollo de la actividad laboral fuera del espacio estipulado por la empresa, es decir, llevarlo a cabo en casa o en cualquier otro lugar que no sea la oficina y la obligación por parte del trabajador de cumplir el horario laboral establecido por el empleador.

Para llevar a cabo el trabajo, es esencial contar con las herramientas y suministros necesarios, y será obligación de la empresa proporcionarlos.

 

Smart working

 

Un concepto que lleva menos tiempo entre nosotros pero que se ha hecho muy popular en los últimos meses, es el de smart working. Esta es también es una modalidad de trabajo a distancia, aunque se diferencia del teletrabajo en varios matices. El primero, y más importante, es la eliminación de los límites horarios. El trabajador podrá llevar a cabo su jornada laboral en el horario y lugar que más cómodo le sea, ya sea desde casa, en un parque o en un restaurante, un lunes por la mañana, un jueves por la noche o un sábado por la tarde.

Por otra parte, se trata de una modalidad en la que el trabajo se mide por objetivos, por lo que el empleado deberá respetar fechas de entrega y objetivos cuantitativos o cualitativos, aunque con la libertad de elegir cuándo y dónde trabaja para conseguirlos.

Este modelo, por lo tanto, supone una mayor responsabilidad por parte de los trabajadores para elegir el lugar desde el que se desarrollará el trabajo teniendo en cuenta los requisitos de ciberseguridad y, sobre todo, para poder cumplir con sus obligaciones de una manera satisfactoria.

 

¿Cuáles son las implicaciones del smart working?

 

La base sobre la que se cimienta un smart work con éxito es el compromiso de las partes. Esta modalidad es una apuesta por la flexibilidad, la libertad y la confianza en los trabajadores, por lo que estos últimos deben poder y saber estar a la altura de las expectativas que se ponen sobre ellos. Además, es muy importante trabajar en un clima en de trabajo en equipo; se debe cambiar el antiguo paradigma entre jefes y empleados para pasar a un entorno con una base de responsabilidad, cooperación y confianza.

Algunos de los riesgos que puede traer este tipo de modelos son el aislamiento individual como consecuencia de la descentralización de los equipos o la sensación de una falta de jerarquía al no existir un control exhaustivo del trabajo como en los modelos tradicionales. Este es el momento en el que entra en juego el papel de los managers como responsables del mantenimiento del equipo como tal, del trabajo conjunto entre los participantes y del establecimiento de una jerarquía cooperativa.

Desde el punto de vista de las empresas, estas tienen el reto de acompañar y acelerar su transformación digital para poder adaptarse a estas nuevas modalidades que se están implantando. Deben proporcionar a sus empleados las herramientas necesarias, tanto de software como de hardware, para que puedan continuar desarrollando su trabajo de un modo efectivo y eficiente, así como ofrecer la formación necesaria y mantener las relaciones entre los equipos.

Un aspecto negativo de la aplicación de estos modelos es la falta de un marco regulador que estipule unas pautas de actuación por parte de los empleadores. La mayoría de los empleados bajo estos modelos quedan al amparo de los convenios laborales sectoriales. Aunque tal y como se especifica en el estudio de campo “Mejora de la conciliación entre vida laboral y familiar: oportunidades y riesgos de la digitalización” elaborado por la Trade Union’s National and European Delegation (TUNED) y European Public Administration Employers (EUPAE), “se necesita un marco legal que proporcione la autonomía y la flexibilidad necesarias” y se espera que este no tarde en llegar.

 

 

¿Qué opinan los trabajadores de estos nuevos modelos?

 

De acuerdo con el estudio realizado por el gigante de los recursos humanos Randstad “Employer Brand Research 2020”, el 45% de los trabajadores entrevistados a nivel global tienen en cuenta la conciliación entre la vida laboral y la vida familiar antes de escoger dónde quieren trabajar. Si nos fijamos en los números de Europa, este porcentaje se incrementa hasta un 47%, el más alto de todas las regiones comparadas.

Por último, en el mismo estudio realizado para el mercado laboral español, se estima que este porcentaje puede llegar a un 55%.

 

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